Tom walked to her apartment, intoxicated by the promise of the evening. .... this time he believed his expectations would align with reality…
Vuelo en clave
Nada más lindo que encontrar dulces melodías entre todo el caos de aquí abajo. Provoca elevarse aunque sea un poco más y escribir tonadas al azar.
Quiero ser pájaro y componer canciones entre vuelos.
Me conformo con abrir los ojos y leer las partituras que se asoman cada día. Atraparlas antes de que se disuelvan entre lo demás.
Postal de adentro (casi)
Mi tren tiene más de mis miedos, de mis enojos. Mi tren está “casi vacío” y ahora quiero que esté “casi lleno”.
Comienzo a pensar que es verdad eso de que nos vamos moldeando con el tiempo. De que comenzamos como un gran bloque de mármol y que poco a poco vamos quitando todo lo que sobra y comenzamos a tomar una nuestra verdadera forma.
Tomé un descanso de todo. Necesitaba desconectarme para volver a ese sitio en el que solía estar, donde no todo era tan “de mal en peor”.
Me costó pero estoy llegando a donde quería, a pesar del invierno gris, a pesar de la que me acostumbré a ser. No es tan fácil pero nada es imposible.
Lo raro de todo es que esto de ver las cosas con más brillo y más colores literalmente me trajo a un lugar con más brillo y color. Estoy bajo un cielo muy azul en una playa de arena blanca y mar tibio, conociendo gente de risa que contagia, y lo mejor de todo es que lo estoy disfrutando.
Este post va para Leo que me hizo sentir extrañada... jaja.
tic tac…
Y seguía yo en mi vacía estación. Escuchando sonidos lejanos y ecos de conversaciones ajenas. Saboreando la calma que trae la costumbre y mi bien ganado anonimato. Disfrutando mi transparencia.
Y luego viene él. Rompe la calma, llena los silencios y mientras yo me voy acostumbrando veo como toda va cambiando. Empiezo a pensar que el tren no estaba tan vacío como a ratos parecía.
Mientras tanto la niña fantasma se esconde tras alguna sombra y me recuerda que no debo ponerme cómoda.
Le hago caso.
Veo el reloj que avanza y siento la cuenta regresiva.
Tic tac…
No, no me pondré cómoda porque luego pierdo la parada y el camino de regreso se hace más largo.
Tic tac…
Y sé que regresaré sola.
Tic tac…
Estación Fantasma
No tengo mucho que decir, pero hay silencios que no me gustan.
Ya es tarde, me escaparé de los días grises y la neblina que invade todo con largas horas de sueño que me vengo mereciendo.
Saludos desde la Estación Fantasma.
Parte 1
Mi lado muy oscuro. Ese lado que alimenta las tormentas.
Dentro… fuera.
Yo digo que es un lado pero no se cual. No sé si es un lado o es el único.
No veo el espejo.
No miro para adentro.
Ni aquí.
Sólo a veces, me asomo y luego mejor no.
Y no confío en mí… en nadie.
Y son peores las cosas que no digo, las que pienso, las que espero.
No sé qué escribir.
Cada día quiero ir me, otra vez.
Cada día un poco más.
He crecido. Todo ha crecido. Todo ha aumentado.
No he mejorado.
No sé.
Cada cierto tiempo me mudo y construyo una pared,
pasa el tiempo y comienza a caer… me voy otra vez.
El hilo conductor
Mira este video… hermoso.
(estoy entre en querer y no querer saber lo que dice)
No viene al caso contarte que tengo muchas ganas viajar a alguna parte, ¿no?
Nubeluz
…
Srta:… ¿qué pasa?
ChicoX: No… nada.
Srta: ¿Qué pasa?
ChicoX: No me gusta cuando te pones así.
Srta: ¿Así?
ChicoX: Así… tan realista.
Srta: …
ChicoX: …
…
(FIN)
Estuve paseando por las nubes imaginando todas esas perfectas escenas donde él dice todo lo que quiero escuchar y como lo quiero escuchar. Lo malo es que todo lo que vi ahí arriba ahora se cumple, pero no sin los infaltables ingredientes que me hacen chocar contra el piso y que convierten mi dulce momento imaginado en la escena final de una historia sin buen argumento.
Para los próximos paseos nubecinos recordaré practicar el descenso… o llevar paracaídas.
El reventar de las burbujas
“Crisis aquí. Crisis allá. La crisis ya se siente. Si no te portas bien la crisis va a venir.”
Crecí de una manera inusualmente usual, que me permitió ver las diferentes caras de una tierra como muchas, llena de contrastes. Tantas diferencias que tuve la suerte de no sólo ver, sino compartir, me han dejado “programada” de manera un poco diferente. Supongo que por eso no llego a encajar completamente con la gente que se supone que “debería” encajar. Distintas prioridades y muchas burbujas sin reventar me alejan de esas multitudes.
Podría escribir y escribir sobre lo que quiero decir sin decir mucho, me pasa mucho en este tren, pero como el tema me importa mejor les dejo este un texto del Sr. Giacosa. Si pueden léanlo.
Gozando de las tinieblas
Pasé muchos años de mi vida realizando proyectos de algo que, en aquel tiempo, la ONU llamaba “desarrollo de la comunidad” y que me permitió estar en contacto directo con los sectores menos privilegiados de la sociedad.
Vivir la pobreza sabiendo que uno puede huir a su casa no es lo mismo, evidentemente, que estar encadenado a ella. Curiosamente, y esta es mi experiencia, la percepción del sufrimiento que la pobreza causa puede llegar a ser más doloroso que la pobreza misma. Como en casi todo (no sé si el 'casi’ sobra), el ser humano pone en marcha sus admirables capacidades de adaptación y encuentra, allí donde uno sólo ve dolor y postergación, motivos suficientes para sacar provecho de su existencia.
El dolor que uno siente desde fuera no es el mismo que ellos sienten desde dentro. El nuestro es solo dolor. Lo de ellos se ha transformado en una enorme fuerza destinada a preservar la vida que siempre logra ir más allá de la mera subsistencia. Debe ser parte de la lógica de la supervivencia que sabe que, además de alimentos y techo, se necesitan otros nutrientes para salir adelante. O, al menos, para seguir queriendo salir adelante. Esta conducta no es un producto espontáneo, lleva tiempo acostumbrar a nuestro cerebro a prescindir de todo aquello que teníamos por natural poseer. Pero uno se acostumbra y hasta puede llegar a jugar con sus nuevas carencias. Es verdad que otros se suicidan, pero esos son los menos. Suelen ser aquellos que hacen culto de lo que no es imprescindible para vivir. Y que no disfrutándolo conscientemente, padecen cuando dejan de poseerlo. Es decir, no gozan por tenerlo, pero sufren por no tenerlo. Por ejemplo, tener agua corriente en nuestras casas es un beneficio cuyo goce solo experimentamos cuando esta regresa luego de que algún problema nos ha dejado sin ella por algunos días. Luego volvemos a la rutina.
Estas reflexiones surgen de la información que comienza a producir la crisis y que revela las situaciones inéditas que están viviendo algunos sectores privilegiados de la población de los países industrializados y de los países emergentes.
La movilidad social, por ejemplo, es decir, la posibilidad de que nuestros hijos estén económicamente mejor que nosotros, parece, por ahora, un sueño bloqueado. Y eso, aunque no lo sepan, es un privilegio, porque si se tuviera el coraje de acceder a la información científica sobre el medio ambiente, no solo el sueño estaría bloqueado sino que nos conformaríamos con que nuestros hijos simplemente 'estén’. Con que tengan un lugar en este planeta para vivir o sobrevivir decorosamente. Sin los lujos estrafalarios que gozaron sus padres.
Cuesta acostumbrarse a situaciones nuevas pero, como decíamos con otras palabras más arriba, nuestro cerebro está diseñado para sobrevivir y terminará hallando goce allí donde hoy solo ve tinieblas. ¿Quién nos asegura que esas presuntas tinieblas no escondan satisfacciones más duraderas que las que hoy nos proporciona la abundancia?
Far Away
Me siento tan cínica cuando le digo a Lou que necesita avanzar y dejar las malas experiencias atrás cuando esta servidora no tiene la más mínima idea de cómo se hace semejante hazaña. Así que mientras ella deja pasar una nueva oportunidad de sentirse genial y dejar de estar rutinariamente bien, yo seguiré meditando el tema desde aquí, la tierra del “no tan bien, no tan mal”; acogedor lugar sin mucho tráfico, con poca señal para llamadas y donde a la larga te acostumbras a estar, casi olvidando como era lo demás.
Veré si les mando una postal.
